Aprender a hacerlo sola

mujer feliz

Una de las cosas más difíciles de afrontar cuando te divorcias es la soledad. Y no solo me refiero a la falta de la pareja y el vacío que se siente. Hablo de que la vida sigue y tú debes enfrentar los asuntos de la cotidianidad, los asuntos técnicos SOLA!.

Divorcio

Al principio, cuando me separé y mi hija compartía los fines de semana con el papá, se me hacía difícil vivir la rutina diaria sola. Por ejemplo: almorzar en el mall de comidas de un centro comercial. Sentía que todo el mundo me miraba y realmente era incómodo. Entonces prefería los domicilios en casa.

Lo mismo me pasaba en el club del cual soy socia. Ahí sí que me sentía rara, pues todo el mundo era conocido. A pesar de tener una familia numerosa y unos padres muy amorosos, había momentos en los que cada uno tenía sus actividades propias y yo debía asumir el rol de mujer independiente.

Resulta que la vida sigue y el mundo no se queda quieto por cuenta de tu divorcio. Las familias acostumbran a almorzar juntas los domingos y fines de semana. Cada uno tiene su espacio y es difícil para una persona divorciada (hombre o mujer), por momentos encajar en algunos grupos. Aunque tengas amigos y amigas y por más que acostumbres una vida social agitada siempre existirán esos momentos en los que ellos querrán estar solos y dedicados a sus cosas.

Igualmente pasa con las fiestas. Aún después de tantos años divorciada no tengo la personalidad para ir a esas fiestas de los clubes sola. Este asunto de ir en barra con amigas a mí no me mata. Y aunque tampoco lo critico la verdad es que me da mucha pereza estar en una fiesta con todo el mundo emparejado y yo por ahí mariposeando esperando a ver si “alguien me saca a bailar”.

Lo que si he aprendido es a compartir con mis amigas casadas y sus esposos. De hecho tengo un grupo con el que he pasado momentos maravillosos. Suena chistoso pero siempre para todos sus programas y viajes somos ellos “y nosotras dos”. Nos cuidan, se preocupan, aman a mi hija y la pasamos delicioso.

Por otro lado pues me ha tocado aprender a defenderme sola en distintos escenarios: la varada del carro, la pinchada de una llanta, enfrentarme de noche a una carretera oscura y sin pavimentar, los viajes internacionales, los torneos de golf de mi hija y momentos de la vida, los cuales vienen cada uno con su respectivo enredo..

Afortunadamente mi hija ha ido aprendiendo junto conmigo y ambas nos cuidamos y apoyamos en las diferentes situaciones. Los jóvenes de hoy vienen con un chip distinto y el mundo no les queda grande. Ella es una experta viajera y en lugar de ser una carga para mí lo que hace es contribuir y solucionar.

Hace poco tuve la oportunidad de compartir en otra ciudad con unas mamás muy hermosas, juiciosas y dedicadas a su hogar. Pero eran aterradas conmigo y con la forma como yo me defendía en el aeropuerto, con los taxis y en general dentro de esa ciudad tan complicada. Ellas me decían: ¿tú cómo haces?, yo aquí sin mi esposo me muero. Y la verdad es que la vida nos pone pruebas que no tenemos otra opción sino enfrentar y asumir.

Hoy por hoy, almuerzo sola en un mall de comidas sin que me de pena encontrarme con alguien. Igualmente en el club, la gente pide acercarse a mi mesa y compartir esos momentos conmigo. Voy a las reuniones de parejas casadas y paso tan rico como ellos. Viajo sola o con mi hija sin que eso sea un problema.

Definitivamente los seres humanos somos capaces de lograr todo lo que nos proponemos. Así que, adelante y sin miedo.
¡Mujer divorciada, el mundo te espera!

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