empresas

El nacimiento de una empresa, sea  grande o pequeña tienen grandes parecidos. Ambas son el fruto de una idea de negocio, de un modelo inventado que casi siempre ya existe o ha sido probado con éxito.

¿Cómo nace una pequeña empresa o negocio?

En una madrugada, el esposo o su esposa, sueñan con una gran idea de negocio que seguro los sacara de las afujías cotidianas: montar una venta de arepas. Acto seguido, despierta a su conyugue con la buena nueva, producto de un chispazo empresarial y soportado en el éxito de negocios similares observados en el barrio, incluso en la ciudad, donde han sido testigos de la evolución favorable y crecimiento de algunos negocios exitosísimos que incluso llevan mucho tiempo en el mercado. Ahorros en mano (léase el plante), arrancan para la plaza de mercado donde compran el asador,  el  carbón,  el  maíz  para  cocinar  y  prescinden  del  ventilador  con  la  esperanza  de utilizar el de la sala que, hará ese doble propósito y de paso empiezan  la optimización de recursos.

Al día siguiente, arrancan la jornada a las 4:00 am, algo no acostumbrado, con el fin de tener la primera tanda de producto listo a las 6:00 am. Logran su cometido, pero de 6:00 am a 10:00 am las ventas no son las esperadas y en un par de semanas entra la frustración y el cansancio. La decisión de vender o permutar el “entable” es algo inminente . ¿Qué paso?. Les falto aplicar la regla, algo de sentido común empresarial necesario hoy en día. Lo primero que omitieron fue el estudio de mercado, que consistía en acercarse  a esos negocios referentes y ver el flujo de compradores, sus precios, su ubicación, que  no es otra cosa  que  hacer  marketing,  medir  el  mercado  potencial,  determinar  su  participación esperada, segmentar sus clientes y proyectar la demanda. Lo otro que debieron hacer, era unas  arepas  de  muestra  y  darlas  a  probar  a  sus  familiares y  amigos  para  determinar  su aceptación. Esto se llama pruebas de producto y realización de grupos foco. Luego les falto hacer un costeo, revisar posibles proveedores, presupuestar márgenes de rentabilidad, que no es otra cosa diferente a proyectar sus estados financieros  y tener el útil y necesario flujo de caja.

Todo  lo  anterior,  retrasaría  su  decisión  de  apertura  a  lo  mejor  3  o  4  días,  tiempo  no relevante ante la importante decisión de negocios, que de paso afectaría incluso su estilo de vida. Además, el costo de los previos mencionados, honestamente no supera los $10.000, que les habían podido ahorrar la perdida de su “plante” que valía mucho mas.  Un empresario organizado, con algo de formación y sentido, al igual que una multinacional,  se toman el tiempo necesario para investigar el mercado, lo cual queda demostrado es fácil y no tan costoso como se cree.

Blogger emprendimiento conferencista Eduardo Salazar