pareja amorosa

Una de las cosas que suceden cuando te divorcias es que algunos de tus exnovios que aún no se han casado o que también se han divorciado, comienzan a pretenderte de nuevo. Quizás esa frase que dice “donde hubo fuego, cenizas quedan” sea cierta y de hecho, se de algunas mujeres que después de divorciarse vuelven a tener una relación con uno de sus antiguos novios y son realmente felices, o al menos lo intentan.

Divorcio

En mi caso, aunque he tenido varias propuestas de algunos “ex” que quieren intentarlo de nuevo, realmente no ha funcionado. Y es que yo creo que no es fácil porque precisamente en el noviazgo es donde conocemos a la pareja. Por eso es tan importante esta etapa. Recuerdo que en el proceso de nulidad de mi matrimonio, una de las cosas que me dijo el psicólogo fue: “Es vital que haya un tiempo prudencial de noviazgo para conocerse de la mejor forma posible”. Digamos que esto no lo garantiza todo, pues como lo escribí en uno de mis post anteriores, conozco parejas que se casaron muy pronto y les funcionó. Sin embargo, creo que el noviazgo también hay que vivirlo sin la responsabilidad prematura de pensar en un matrimonio, sino gozarse esa etapa y adicionalmente conocer lo que más se pueda del otro. ¿Qué afán?

Cuando aparecen los exnovios y uno ya tiene la madurez suficiente pues “ha aprendido”, recuerda tanto los momentos de felicidad, pero también los motivos de las peleas, las situaciones vividas y lo que finalmente llevó la relación a su fin. Dicen por ahí que uno a veces no sabe exactamente lo que quiere, pero que si sabe lo que no quiere. Y eso es lo que yo creo que debemos tener las mujeres divorciadas. ¡Claridad y sensatez!

Si bien, no buscamos al hombre perfecto, tampoco al novio de juventud, pues ambos hemos crecido en edad y madurez (o al menos así debería ser). Las mujeres divorciadas esperamos encontrar un hombre hecho y derecho, responsable, trabajador, fiel, que no tenga vicios. Pero no debemos ser ciegas y caer en la trampa de regresar con un exnovio que se caracterizó por ser todo lo contrario: vago, infiel, borracho, parrandero, tacaño o que nunca valoró la relación.

Quizás es el miedo a la soledad, a enfrentar tantas situaciones de la vida cotidiana sin una pareja. Hace poco viajé con mi hija y ella me preguntaba: ¿mamá quién nos va a llevar al aeropuerto?, yo le respondí que nadie. Luego me preguntó: ¿y quién nos va a recibir?, de nuevo le respondí que nadie, por lo que se puso un poco triste. Entonces le dije: “hija no te preocupes, no es necesario que nadie nos lleve ni nos recoja, nosotras podemos tomar un taxi”. Sin embargo, al bajarnos del avión vi una escena que me dio mucha emoción, pero cierta nostalgia. Había un hombre apuesto esperando a alguien con un ramo de flores y pendiente de la puerta de salida. Tenía cara de enamorado y se le notaba la ansiedad. No pude ver el encuentro, pero si me atrevo a concluir que debió ser muy especial.

Es posible encontrarse con un exnovio que fue lindo contigo, que te amó y a quien amaste y cuyas razones para dar fin a la relación no fueron determinantes. Es posible volver a sentir, a soñar, a disfrutar, a inventar con él. Sentir mariposas en el estómago y temblar cuando lo veas. Es posible que él ame tus hijos y tú los de él. Si es así no dudes en darte una segunda oportunidad.

Solamente se trata de reconocer el contexto (sin espejismos), y concluir si vale la pena intentarlo. Pero ten en cuenta algo: “por más soledad que sientas en tu alma y en tu corazón, jamás regreses con un hombre que te hizo sufrir y menos si ya tienes hijos”.

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