¿Les afecta a tus hijos saber que su padre es gay?

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Aunque estemos viviendo en los tiempos modernos y cada día las personas y los países se están saliendo del closet, no debe ser nada fácil enfrentar la realidad sobre el hecho de que tu papá sea gay.

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Llegado el momento en el que no tuve más opción sino confirmarle a mi hija que efectivamente, sus sospechas eran ciertas y realmente su padre es gay; también me llené de valor para decirle que hay muchos hombres gais en el mundo que son buenas personas, buenos papás, buenos amigos, hijos, profesionales, compañeros… en fin; y que su padre es uno de ellos.

No fue difícil explicarle que los hombres gais también son valiosos y contribuyen a la sociedad de muchas maneras. Es obvio que en mi corazón aún hay dolor por el engaño del que fui víctima, pero también reconozco que la experiencia vivida fue producto de mi inmadurez y de la falta de tomar decisiones a tiempo. Pero de la misma manera ella, ¡mi hija existe! Es el motor de mi vida y solo verla, mirar sus ojos y escucharla hablar compensa todo el sufrimiento de ese engaño.

Al principio mi hija estuvo muy seria y enojada. Analizando, creo que era más la rabia conmigo por el hecho de haberme casado a pesar de las advertencias y haber propiciado su nacimiento. Claro, no se veía como una niña normal hija de un hogar conservador. Se veía como la hija de un “gay” con una mujer que se casó con él por boba.

Durante muchos días sentí su rabia contra mí y un gran dolor por haber sido ella la que debía estar viviendo una realidad que no quería, pues seguramente quería ser otra niña, nacida en un hogar distinto, un hogar “normal”. Esto y la edad adolescente que estaba pasando hicieron una mezcla de rabia y dolor contra Dios.

Sin embargo y gracias a ese Dios que me apoya y me guía fui poco a poco mostrándole que, a veces la vida nos pone en circunstancias difíciles y dolorosas, pero que no es el fin del mundo. Que somos un par de mujeres valiosas y que seguramente ella estaba a destinada a nacer en este hogar por alguna razón.

Poco a poco ha ido aceptando la realidad de su papá y además ha ido dándome el valor que, como mujer y madre necesito. Los momentos difíciles no es que hayan pasado, pero al menos hay una conciencia sobre la situación y lo mejor de todo es que ni el amor por su padre, ni por mí ha cambiado. Es más, creo que hoy por hoy me admira mucho más!!

De hecho ella se preocupa permanentemente por la estabilidad y derechos que tiene la población LGBTI, más específicamente se preocupa por los gais y por lo que sucede en las noticias actuales, en las que se observa la lucha permanente de este tipo de grupos por obtener los mismos derechos de las personas heterosexuales.

Un día le propuse hablar del tema específico de su papá, pero me pidió que no lo hiciéramos pues no quería saber mucho. Sin embargo yo soy la única persona con la que ella siente mucha confianza y me pregunta constantemente acerca de lo que pienso sobre los derechos de esa comunidad.

Por mi parte no guardo ningún rencor y adicionalmente tengo grandes amigos que son gais y que hacen parte de mi vida, tienen todo mi aprecio y admiración. De tal manera que trato de transmitirle a ella un sentimiento cálido acerca de lo que siento hacia ellos.

Hace poco me contó que uno de sus compañeros de estudio le confesó ser gay. Me cuenta que lo abrazó y lo aceptó de tal manera que hoy hablan del tema abiertamente y ella, al igual que sus compañeritas ya cumplieron un sueño: “tener un amigo gay”.

Hay verdades que golpean y duelen, pero que nos hacen apreciar la vida de manera distinta y valorar lo que tenemos y lo que nos rodea. ¡Sea lo que sea!

Escrito por: Lorena