mi papa es gay

Desde el día que me separé, una de mis grandes dudas fue, ¿cómo contarle a mi hija que su papá es gay?
Conversé del tema con diversos psicólogos y terapeutas; mí familia, amigos y todas las personas de confianza; pues esto es algo muy delicado y por lo cual todas las personas tienen curiosidad. Siempre, absolutamente siempre, las respuestas de las personas que consulté, todos profesionales, fueron las mismas: no tengo nada que contarle a mi hija, pues los motivos de la separación le corresponden a la pareja, no a los hijos.

Divorcio

Pero los años fueron pasando y mi hija creciendo. Los tiempos fueron cambiando y el tema de la homosexualidad se convirtió en algo cotidiano para nuestros niños.

Recuerdo cuando estaba en el colegio, que en mi caso era mixto, lograba identificar algunos de mis compañeros que tenían comportamientos diferentes, lo que me hacía pensar en una homosexualidad. Jamás lo hable con nadie, pero hoy esos niños de esa época son adultos gais y siguen siendo mis amigos.

Entonces siempre pensé que seguramente no iba a tener que contarle nada a mi hija, pues supuse que ella sola lo iba a concluir algún día. Y así fue.

A lo largo de los años ella ha compartido con su padre, quien ha ejercido la labor de una manera muy especial y amorosa. Mi hija y él, indudablemente tienen una excelente relación. Estando muy pequeña, una vez me contó que había visitado juntos un almacén y que lo había notado tan “alborotado” comprando que ella misma le dijo: “oye papá, que te pasa?, pareces gay!

Hace unos tres años él comenzó una relación con un joven y apuesto muchacho. Nos dijo que era el hijo de un amigo que hospedó en su casa para hacerle un favor. Estaba clarísimo, no habían dudas de que era su novio.
El joven, muy amable y especial con mi hija; además muy guapo. Me cayó bien desde el principio y como en mi corazón no hay rencores, en silencio les deseé que fueran felices.

Por esa época mi hija me preguntaba mucho qué pensaba sobre los gais?, a lo cual yo respondía que no tenía nada en contra y que los respetaba. Le explicaba que ser gay no es sinónimo de ser una mala persona. La he educado siempre con esa filosofía y no porque su papá lo sea, sino porque respeto profundamente esa comunidad y los admiro por su valentía.

Mi hija, hoy adolescente hace poco entró a mi cuarto y me habló de la posibilidad de que su papá tuviera un “novio”. Le pregunté por qué me decía eso y solo me respondió que era probable. Lo único que le dije fue que no importaba si su padre era gay o no, pues lo mejor es que ella tenía un papá espectacular y amoroso.

La conversación terminó en ese momento, pero al otro día de nuevo entró a mi cuarto y me preguntó: Tú crees que mi papa es gay?, mamá dímelo, solo tú puedes responderme. Le contesté: Hija, si!! Yo creo que tu padre es gay!!.
Por qué te casaste?, preguntó. ´No te advirtieron?. Yo le respondí: si me advirtieron pero yo no creí.

No hubo más palabras y hasta ahora no hemos vuelto a hablar del tema. Sin embargo, me queda claro que ella siempre supo cuál era la condición sexual de su papá, y que la única persona en la que confiaba para hacerle esa pregunta era yo. No podía aplazar más ese momento. Tenía que ser sincera y hablarle con la verdad.

El amor de mi hija por su padre no ha cambiado en lo más mínimo. Lo adora y se muere de amor por él. Creo que sus sentimientos hacia mí hoy, no solo son de “amor” hacia su mamá, creo que también son de profunda admiración por mí.

Escrito por: Lorena