Se busca cincuentón solterón

mujer  enamorada

En mis numerosos intentos por conseguir pareja he probado una gran variedad de alternativas, especialmente motivada por las sugerencias de algunas de mis amigas quienes se preocupan mucho porque no tengo novio.

Se busca pareja

Una de ellas me decía: lo que a ti te hace falta es viajar por el mundo y conocer gente nueva. ¿Cuantas parejas no se han conocido en un avión?. Comienza entonces mi aventura en los aviones. Viajando a las diferentes ferias del sector en el que trabajo: eventos nacionales e internacionales; llenos de hombres interesantes. El gremio en el que laboro es muy masculino.
No me faltaba sino el tapete rojo. Esta mujer muy arreglada y entaconada con jeans apretados, para viajar seis horas de vuelo (pero es que primero muerta que sencilla). Avanzaba por el pasillo rumbo a la clase económica, pues no hay plata para viajar en ejecutiva, pero eso sí con la mirada puesta en la clase ejecutiva. Los hombres me observaban, sonreían y yo comenzaba mi labor de conquista digna de una mujer signo Leo. Siempre pensaba: “Espere y verá que en uno de estos viajes me consigo el príncipe”.  Pero como decía una de mis grandes amigas que murió hace un tiempo: “Todo el mundo consigue novio en un avión menos tú y yo”.

A lo largo de mi vida han seguido llegando diferentes tipos de hombres en distintos escenarios y algunos con propuestas matrimoniales serias, otros lo que quieren es tener un hijo, otros tantos quieren ser tinieblos y así, entre unos y otros han pasado algunos años.

La revelación

Llega a entonces a mi vida un retiro espiritual.  Mi encuentro “face to face con Dios”. ¡Que hermosura!  Momentos realmente mágicos y maravillosos. Se me atraviesa un cura a quien le cuento algunos secretos de mi vida, pero además a quién le digo que Dios me tiene que mandar un hombre soltero.  -¿Soltero?-  me responde el cura con un tono sarcástico. ¿Necesitas un hombre soltero entre 45 y 50 años para poderte casar por la iglesia? (Creo que al pobre cura nunca le había tocado una vieja tan chiflada como yo). -Aclaro, yo puedo casarme de nuevo por la iglesia pues mi matrimonio fue declarado “nulo”.-

Pues mira Anacris, me dijo el cura: – primero dudo que haya un hombre soltero a los 50 años que se quiera casar y más por la iglesia. Si es el hombre de tu vida qué importa quién sea, qué religión profese y cuál haya sido su estado civil en el pasado? Si es católico, cristiano, evangélico o judío. Solamente piensa que Dios te quiere mucho y como sea que fuere ese hombre de tu vida recíbelo, acéptalo y ámalo –

Comienza allí una pelea interna de conceptos entre las creencias religiosas, las cosas que me enseñaron mis padres, las tradiciones, los paradigmas que tengo, mi historia de vida, mis traumas y tragedias, las amigas que están casadas, las divorciadas, las solteras y todo el mundo muerto del pesar porque yo no me he vuelto a casar.

Han pasado algunos años después de que hice el retiro y aún recuerdo las palabras del cura, las cuales, asociadas a lo que aprendí en el estudio que hice hace poco en una universidad y en el que sufrí una gran transformación en mi corazón me hacen pensar, que no importa quién sea, de donde venga ni que religión profese. Cuando llegue, lo voy a identificar, porque mi corazón y mi alma así me lo harán sentir.

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