Si tuvieras la oportunidad de hablar contigo a tus 20 años ¿Qué te dirías?

si tuviera 30

Cuando observo a mi hija que es una adolescente y veo sus reacciones, su forma de ver la vida. Cuando escucho lo que piensa, la manera en que habla y se desenvuelve con gran facilidad y madurez. Como analiza cada situación y saca conclusiones. Todo eso me hace regresar a mi época de adolescencia, pero especialmente al momento en el que tenía 20 años, cuando me creía dueña del mundo.

 

¿Qué te dirías? si pudieras hablar contigo a tus 20 años

Y es que no era para menos, estudiaba en la universidad, en una ciudad grande y complicada. Dominaba todo lo que me rodeaba (o al menos eso creía), vivía lejos de mí casa y todo lo que me sucedía era mi responsabilidad. Pagaba las cuentas, debía hacerle frente a mis obligaciones y asuntos cotidianos. Eso sí, todo lo anterior con el dinero que me enviaban mis padres.

Hoy, varios años después he estado reflexionando y me pregunto ¿qué le diría a esa chica de 20 años que fui ayer?

Lo primero que haría sería mirarme en un espejo y repetirme una y mil veces que soy una mujer valiosa. Me enseñaría a quererme cada día de mi existencia. A amar mi cuerpo, mi alma, mi mente y mis emociones. Me daría el valor que me merezco.
Al mismo tiempo, también me enseñaría que lo más importante es lo que podemos ver a través de los ojos del corazón: los valores y todo lo que tenga que ver con el ser interior da cada hombre o mujer. De esta misma manera le daría la importancia a ver más allá de lo físico y de los bienes materiales.

Lo tercero es, que por encima de manejar un “alto presupuesto”, lo que debo es saber “presupuestarme con lo que tengo”. Haría un gran énfasis en la necesidad de ahorrar y de hacer reservas pues en algunos momentos de la vida el dinero no fluye tan fácil.

Hay que aprender a vivir con lo que se tiene. Evitar las competencias. Tener o no tener dinero, eso no nos hace más o menos importantes.

Ver: Todo sucede en Tacones

Cambiaría el famoso libreto que dice: “Tienes que estudiar una carrera que te de mucho dinero, ser muy exitosa y casarte con alguien de buena familia”. En cambio me diría: “Estudia lo que más te guste; haz las cosas que te hagan feliz. Y si quieres casarte o tener una relación estable con alguien, escoge aquel hombre que te haga vibrar, pero especialmente que sea una buena persona”.

En los asuntos del corazón que son tan importantes a los 20, también a los 30, a los 40 y en todas las edades, insistiría mucho en que al hombre le encanta ser cazador, perseguir y conquistar. Hay que dejarlo que lo haga. Sin exagerar, creo que el cortejo y la conquista son lo mejor de una relación y hay que tratar de que esa etapa dure todo lo que sea posible.

Me diría que jamás tuviera el más mínimo signo de coqueteo con la pareja de una amiga, pues eso me puede costar una amistad verdadera. Un hombre que tenga una relación con otra mujer, pero que se la pase coqueteando contigo, no vale la pena.
Y este sí que es un gran consejo: Por más enamorada que estés, no sacrifiques los momentos especiales con tus amigas pues cuando uno está en pareja tiende a abandonarlo todo, incluso a las amigas y ellas se necesitan mucho a lo largo de la vida.

Ver: Los hombres también sufren con el divorcio

Finalmente, concluyo que si yo a mis 20 años hubiera escuchado esos consejos y los hubiera puesto en práctica, no sería la mujer que soy hoy, pues no habría aprendido las lecciones más importantes.

La vida no es una clase magistral que se aprende de memoria, la vida es un conjunto de experiencias adquiridas por medio de eventos positivos y otros no tanto; que nos ayudan a crecer y a ser lo que hoy somos.

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