¿Y si llega mi príncipe azul? segunda parte

principe azul llega

Retomando el tema de mi Post anterior ¿Y si llega mi príncipe azul? , en el que nos soñamos con encontrar el príncipe azul y de repente éste llega, pero nos sentimos agobiadas con su compañía. Nos molesta, nos estorba y nos incomoda su permanencia a nuestro lado.

Príncipe azul

Sentimos que nos está coartando nuestra libertad; nos está cortando las alas que nos permiten volar sin que nadie nos limite y de un momento nos encontramos dándole explicaciones de todo lo que hacemos y describiéndole al otro como ha sido nuestra agenda del día, cuando unos meses atrás éramos libres y no le rendíamos cuentas a nadie.

¿Cómo saber si realmente él es el hombre que nosotras deseamos?, o ¿si lo que soñamos es producto del “sueño” de los demás y de lo que ellos quieren para nosotras?. ¿Cómo saber si estamos deseando desde nuestra libertad y nuestras convicciones, mas no desde la opinión de los demás?

Recordemos que no deben ser las aprobaciones externas las que nos muevan para la vida. Por el contrario, debemos pensar en nuestro futuro y lo que debemos construir para lograrlo. Y es que precisamente ese es el amor: una construcción en la que ambas personas van cimentando unas bases, porque la química durará un tiempo determinado pero luego quedará el amor que une y que finalmente habrá que cuidar y trabajar cada día de la existencia.

Esa es la punta del iceberg, el resto es el fondo, lo que se construye, lo que está ahí y es la esencia.

Más que satisfacer la mirada de los demás, más que buscar la aprobación de los demás, lo que debemos hacer es pensar cómo nos sentimos ante la decisión de continuar o no con el otro. El otro que nos brinda todo lo que necesitamos, lo que deseamos, lo que soñamos.

Quizás el asunto es que no necesitamos al otro de esa manera, quizás lo que queremos es una compañía de vez en cuando, alguien con quien compartir una café en una tarde especial y fría, alguien con quien ir a ver una buena película de cine, o saborear una deliciosa cena. Quizás lo que queremos no es un esposo metido en nuestra casa sino un compañero de vida, con el que compartamos muchos momentos especiales: algo así como….. “él en su casa y yo en la mía”.

Entonces quizás, tu vida pueda tener un giro inesperado y usando tus sentimientos de autenticidad y sinceridad seas capaz de decirle a ese hombre maravilloso que si lo quieres a su lado, pero no permanentemente. Que si deseas compartir con él todos esos momentos maravillosos que trae a vida y el amor, pero que quieres mantener tu independencia. Sentirte amada y amar pero en libertad, sin esclavizarte ni esclavizarlo.

Quizás el sueño de él sea distinto y quiera realmente una esposa y pronto. Quizás también sea el tuyo, pero a largo plazo y finalmente se pongan de acuerdo, pero dándole tiempo al tiempo. Poco a poco, dejando que las cosas pasen de manera natural y no invasiva. No rogándole al otro, sino respetando al otro en sus tiempos, en su vida.

Solo mirando hacia tu interior, tu alma, tu corazón; sin importar lo que digan los demás, lo que piensen los demás y lo que consideren mejor para ti; incluso sin importar lo que “él quiera junto a ti”, debes decidir lo que te haga feliz y debes hacérselo saber con un diálogo sincero y sin herirlo.

Entonces él, deberá decidir también si te acompaña en esta aventura de la vida con algunas modificaciones o si prefiere buscar una mujer que comparta sus mismos sueños.

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