Yo quiero casarme de nuevo

matrimonio perfecto

Quizás las idea que ustedes tienen de mi cuando leen mis Post, es que yo soy tan feliz viviendo mi vida de divorciada que no tengo el más mínimo deseo de volverme a casar.

El hombre de mis sueños

Lo cierto es que yo si vivo feliz (aunque a estas alturas no me considero divorciada sino una persona normal). De hecho, yo soy civilmente soltera porque mi matrimonio fue declarado nulo. Vivo feliz con mi hija, con la vida que tengo y con mi trabajo: pero yo si quiero tener un segundo esposo y ojalá me pueda casar por la iglesia de nuevo. Ya tengo las pajecitas, son las amigas de mi hija, (aunque a este paso van a ser mejor damas de honor porque ya se crecieron). Pero como me dijo una vez un sacerdote: no importa cómo te llegue: divorciado o soltero, católico o no. Dios te mandará alguien bueno.

Más allá de lo romántico y cursi que suenen esas frases que uno ve en el Facebook, Twitter o Instagram yo si quiero un amor de verdad y para siempre.

Quiero un hombre que se muera de amor por mí y yo por él. Quiero un hombre que me haga sentir cosquillas y mariposas en el estómago. Quiero un hombre que me conquiste, que sea romántico y dulce. Quiero un hombre que me admire por lo que soy y no por lo que hago. Quiero un hombre trabajador y aguerrido. Un hombre que crea en Dios. Un hombre que ame a mi hija como si fuera suya.

Quiero un hombre que me vea linda, así sea acabada de levantar y despelucada. (Advierto que también me despeluco en otras circunstancias más sexys jeje). Quiero un hombre que cocine rico porque yo no tengo ni idea. Quiero un hombre al que le encante la música de los 80, bailar salsa y tomar vino a mi lado junto a una chimenea.

Quiero un hombre que se vea buenón en jeans y papacito de saco y corbata. Quiero un hombre que sea peludo de pies a cabeza. Quiero un hombre inteligente, que me aporte, que me enseñe y del que yo pueda copiarme sus estrategias como empresario. Un hombre que lea y que viva actualizado. Un hombre deportista y que le guste la vida sana. Que se cuide, que alimente su cuerpo, su alma y su espíritu.

Un hombre que sea feliz al llegar a casa después del trabajo, un hombre apasionado y sexual. Un hombre que me bese con pasión y ganas.

Un hombre con dientes y sonrisa lindos. Limpio y “desordenado”. ¡Sí! Yo no quiero un hombre obsesivo por el orden ni milimétrico ni cuadriculado. Quiero un hombre que se quite los pantalones y los deje por ahí tirados, al igual que la camisa y los pantaloncillos. Es más, que se quite todo eso y ¡me agarre!

Quiero un hombre que de vez en cuando me lleve el desayuno a la cama, que se meta a la ducha conmigo y me haga masajes. Que me acaricie para dormir y me de los buenos días a punta de besos. Que me pegue unas buenas nalgadas, que me robe de vez en cuando y me lleve a un lugar inhóspito y vivamos aventuras como si fuéramos amantes.

Que me acompañe y me apoye en la crianza de mi hija. Y que si él tiene hijos yo los ame también y les ayude en su paso por la vida. Lo quiero mayor que yo, ojalá entre 47 y 55 años. Medio canoso y algo despelucado. Lo quiero que huela rico porque me recuerda a mi papá.

Quiero un hombre alto para poderme poner mis tacones que me encantan. Un hombre dedicado y juicioso. Que se sienta orgulloso de mí y de todo lo que me rodea.

Quiero un hombre que quiera lo mismo que yo. Que después de pertenecer al mercado del usado vuelva a tener los papeles en regla y construya una familia con alguien que valga la pena.

Yo sé que cuando lean esto van a decir que estoy loca, que soy una ilusa y que un hombre tan perfecto no existe. Les aseguro que ese hombre llegará y yo lo único que le pido a Dios es que me permita identificarlo a tiempo para no dejarlo ir de mi lado nunca!

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