Cuando mi ex decidió unilateralmente terminar nuestra relación de 3 años, yo sentí que se desvanecían todos los momentos que habíamos pasado juntos; las risas, los abrazos, los celos, las alegrías y el lazo fraternal que fortalecía con su familia se desmoronaban. Y aunque no era lo más preocupante, concebí que después de tanto tiempo, me quedaba sin mi compañero de aventuras, y me sentí sola.

Olvidar tu ex

Ahora conoce mi experiencia y los errores que cometí en el camino.

La reconquista

Por unas semanas decidí luchar y demostrarle por todos los medios que estaba equivocado y que esa no era la salida a algo que según mi apego estaba destinado a no terminar tan rápido. Mi lucha desesperada fue en vano y antes lo cansó más. Creó que sólo me faltó arrodillarme y pedirle que no me dejara, por mi idea absurda de que se quedara en contra de su voluntad.

El adiós

El último día que nos vimos, creo que lo recordaré por siempre; se llevó algunas de las cosas que conservaba en mi casa, me miro a los ojos y dijo con una voz dulce y considerada: – espero que te vaya muy bien y que seas feliz- -¡wow¡ Qué lindo eres, desearía que te quedaras, pensé – y finalizó diciendo: -No quiero que me llames, ni que me mandes mensajes, no me busques; no me escribas cartas, no las leeré. Y si te sientes mal, no escuches esa música de despecho, escucha música electrónica o instrumental-. ¿Whaaaaaat? El ruido ensordecedor de mi corazón rompiéndose en pedazos, logró despertar lo poco que me quedaba de dignidad; sentí que una patada me perforaba el estómago (y no estoy exagerando). Así que “Mi dignidad” decidió responderle: -Que te vaya muy bien y descuida, no volverás a saber de mí-.

Y se fue.

Pasos para olvidar tu ex novio

¿Y ahora qué?

Ese día sorprendentemente no tuve una sola señal de lágrimas, dormí tranquila. Al otro día si lloré y lloré y lloré y así pasaron 2 semanas. Habían días de ansiedad y desesperación, algunas veces lo odié y otras recordé los buenos momentos y sentí que debía llamarlo, pero me contuve.

Vivo en el limbo

Mes 1:Vive y siente el dolor, es parte del duelo

Deje de comer, seguía llorando, no le encontraba sentido a nada y no quería volver a salir. Su despedida fue para un diciembre y como si fuera poco en el lapso de ese mes, me di cuenta que se había ido de la ciudad, al parecer quería mantenerse lo más alejado posible de mí.

Ordena tu vida

Mes 2: Ordena obligatoriamente tu habitación y de paso tu vida
Una vez hayas sacado ese dolor, renuévate y mejora

1 semana

¡Sí! la verdad es que para el segundo mes ya me sentía cansada de revolcarme en mi miseria, así que como dicen por ahí no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista, decidí ORDENAR, primero comencé con mi cabeza, fui honesta conmigo misma y decidí que quería cambiar, ser mejor persona; aprender de esta relación, del dolor y transformarlo en fortaleza. También me despedí de él (aunque obviamente no podía escucharme), le desee lo mejor y le agradecí, porque aunque no lo admitiera, esta decisión era lo mejor para los dos.

Luego, respiré profundo y cambie todo de sitio, organicé el closet, me deshice de sus regalos y de cualquier cosa que pudiera hacerme recordarlo. También seguí su consejo, deje de escuchar música que hablara de desamor o despecho.

2 semana

Salir a trotar por las mañanas se convirtió en una buena rutina y aunque no lo hacía diario me sentía mucho mejor y también adelgacé un poco. (Punto para mi nuevo y renovado YO)

3 semana

Comencé a conocerme, a recordar lo que realmente me gustaba y a disfrutar de: cantar en la ducha, ver mis series favoritas, salir con mis amigas a comer helado o ir al cine; y por primera vez empecé a verle el lado bueno de estar sola.

4 semana

Decidí hacerme un nuevo corte de cabello, eliminé algunas prendas que ya estaban pasadas de moda y salí de compras, un nuevo look sienta muy bien en esos días.

No mires atrás

Mes 3: Retroceder nunca, rendirse Jamás
Tienes la fortaleza para continuar, aprender a cerrar un ciclo es esencial

Habían pasado 3 meses desde la última vez que nos vimos, ese día parecía una niña con mucho temor; y en este punto volví a recuperar mi fuerza interior. Ya no soy la misma de antes y creo que jamás volveré a cometer los errores que tuve en esta relación, en este momento no se si vuelva a cruzarme con él o comience una nueva historia. Pero si aprendí algo muy valioso que en retrospectiva pude reflexionar:

Por más que te aferres a una persona, cuando las cosas se tienen que acabar, pasará, y deberás vivir con eso, y deberás sacar fuerza para continuar, porque aunque creas que el mundo se ha acabado, es simplemente una experiencia más que te ayudará a ser mejor persona y te dará el carácter suficiente para emprender nuevas y mejores aventuras.

“El arte de vencer se aprende en las derrotas”
Simón Bolívar