Cómo aprender a decir NO

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A todos nos ha pasado que hacemos algo que no queremos solo por sentir una obligación con alguien. Ciertamente decir “NO”, puede resultar muy complicado, a veces ante una negativa, las personas pueden molestarse contigo y muchos siempre buscamos estar en paz con nosotros y los que nos rodean y con los que convivimos día con día. Lo peor de todo, es que puede que terminas haciendo algo que de tu total desagrado o en momentos no apropiados.

Aprender a decir no

Esas letras son la diferencia entre estar feliz el resto del día, o amargarnos por toda una semana. Pues si bien la palabra no representa ningún problema pronunciarla, hacerlo en ocasiones requiere coraje y valentía.

No usarla, por otra parte, es una fuente de estrés incesante, que nos acarreará problemas con nuestra piel, huesos, estómago, jaquecas, dolores de cabeza espontáneos y los perores, envejecimiento y problemas del corazón. Por lo que es importante, aprender a decir no, para estar bien con nosotros mismos, aquí los secretos para hacerlo fácil y natural Un “NO” directo y con cautela.

A) Utiliza una sonrisa, un lenguaje corporal relajado y tu mirada más persuasiva. Lo que decimos por supuesto que vale y mucho, pero lo que no decimos a menudo representa la parte más importante de toda nuestra respuesta. Lucir empático y ser claro con las adecuadas palabras, te hará evitar malos entendidos y conservará las relaciones.

B) Sé sincero. Cuando algo no nos agrada, no todos somos buenos para disimular y ocultar y ante las mentiras, la gente actúa peor. Es mejor que quiénes nos conocen y pidan favores o nuestra presencia, sepan con qué estamos cómodos, con qué no y sobre todo, qué nuestra mejor cualidad es la sinceridad.

Ver: Cómo salir de tu zona de confort

C) No siempre u “No rotundo” es necesario, a veces uno parcial es lo que necesitamos para prepararnos, agendar o simplemente tomarnos un tiempo de descanso antes de hacer cualquier cosa. Usa frases como “Si puede esperar hasta (Fecha), cuenta conmigo” o “Ese día tengo un compromiso, ¿te parece el fin de semana?”. Con ésa última, podrás demostrarles a todos que puedes ser de ayuda, más que la disponibilidad la pones tú y no los demás, si alguien necesita de ti, tiene que estar conforme con tus condiciones.

D) Zapatero a su zapato y cada cuál a lo suyo. Esto no sugiere decir que no a todo, pero tienes que distinguir entre lo que de verdad puedes hacer y lo que no, quizá alguien te pida construir una torre y tú eres un simple contador, o puede que alguien te pida tu presencia en Berlín en 2 horas y tú estás en Uruguay. No siempre podemos ser suficientes para lo que la gente nos pide, siempre habrá cosas que se te escapen.

E) Ordena tus prioridades y responde a ellas. Primero que nada, ¿qué importa más? Si no es un asunto de vida o muerte literal, siempre serás tú y algunos casos, puede que también seas tú. Dicen que un ciego no puede ayudar a otro a ver y es verdad, por ello siempre acaba tus labores antes de querer ser útil para otra persona.

Hay formas de decir NO de manera sencilla y son las siguientes:

1) Ocasionalmente el humor puede sacar algunas risas en una situación incómoda, sobre todo cuando es para ayudar a ese compañero que no sabe de dónde sacar la voluntad para estudiar. La risa es el mejor remedio para cualquier mal, así que una risa antes de un “no”, te dejará con las manos impecables y la mente limpia.

2) Nos toparemos con personas que no entienden indirectas ni inclusive las directas. En algunos casos hay que hacer que las personas comprendan que no puedes indispensables para toda solución, es una dura lección aunque justa. Evitar contestar una llamada o un mensaje, no harán que el mundo se acabe y si ésa es lo suficientemente madura, lo deberá comprender.

3) Para nuestros preciados amigos, llega a ser necesarios usar frases como “lo siento hombre, no te puedo dar seguridad y no quiero quedarte mal.” O “espero que entiendas, se me sale de las manos esta vez”, pues como mencionamos antes, nadie puede disponer de nosotros, más que nosotros mismos y siempre pueden surgir compromisos cuando menos esperamos. ¿Cómo lo harías tú y cuál consideras que es mejor? ¡Dinos!

Escrito por: Edith Gómez

editora en Gananci, apasionada del marketing digital,

especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber

aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada

creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

Twitter: @edigomben