El Acoso sexual en el trabajo afecta más a las mujeres

jefe morboso

Tocamientos, presión para tener relaciones sexuales, e-mails o mensajes de texto vía celular y comentarios intimidantes son las conductas de acoso sexual en el trabajo más comunes.
Aunque hombres y mujeres son asediados, un informe de la Fundación Thompson Reuters revela que cerca de un tercio de las mujeres de los países que hacen parte del G-20 ha sufrido acoso.

Acoso sexual

“A las 5 de la tarde tomé mi cartera; terminaba mi jornada laboral. En ese momento el coordinador del área llegó a mi puesto de trabajo, puso sus manos en mi trasero y me invitó a conversar en su oficina. Lo detuve de inmediato. Quise pegarle pero afortunadamente una compañera pasaba y le pedí irnos juntas.

No era la primera vez. Quería renunciar pero mi familia me aconsejó no hacerlo. Me decían que lo importante era que conservara mi trabajo, que a veces era necesario agachar la cabeza porque no es fácil conseguir un nuevo empleo y que en lo posible no estuviera a solas con él.”

Ver: Acoso laboral: Todo lo que debes saber

Esta es la situación a la que se enfrenta una de cada cuatro mujeres según la OIT. El largo periodo de desempleo al que se expone si renuncia y que estadísticamente es mayor al de los hombres, su rol como cabeza y proveedora del hogar, el señalamiento social en el que se le culpabiliza del acoso sexual, la falta de conocimiento sobre cual es el organismo y la entidad ante las que puede quejarse son algunos de los obstáculos que le impiden denunciar. Esto sumado a la incompetencia de los funcionarios que están obligados a atender este tipo de quejas con enfoque diferencial de género y que por el contrario minimizan los hechos o los desdibujan revictimizando a las mujeres que denuncian.

Pese a las dificultades, el despido o destitución de la mujer que decide denunciar queda sin efecto cuando se da dentro de los seis meses siguientes a la queja, tiempo en el cual el Comité de Convivencia Laboral, el Ministerio del Trabajo y la Fiscalía investigan los hechos denunciados, garantizando así sus derechos frente a posibles represalias de las personas a las que denunció.

Las empresas deben involucrar valores y políticas que impidan la normalización y el silencio frente a las conductas de acoso, que defiendan las relaciones de equidad entre hombres y mujeres.

“Una actitud indiferente ante la realidad de las mujeres “sólo sirve para perpetuar las raíces y los factores psicológicos, sociales e históricos que mantienen y fomentan la violencia contra la mujer” Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Caso Maria da Penah Fernandes vs. Brasil.

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Ilse Carolina Peña Camargo
Abogada y Directora de Slegalespp
Cofundadora del Colectivo Furas, Fuerza de Mujer
Asesora legal en Movimiento Internacional Feminismo Artesanal
Síguela en @slegalespp